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ZORBA EL BUDA

Todos tenemos un adentro inmaterial y un afuera corporal junto con las formas que nos rodean. Saber muy bien que eso es así es el inicio del camino hacia una vida plena.

En el adentro está el alma que nos permite ser lo que somos (una partícula, un planeta, un río, una cosa, una planta un animal o una persona); cuando somos seres vivos, también está una entidad genética que condiciona nuestro comportamiento vital; y en nosotros los humanos están además la conciencia, la creatividad, la intuición, el amor y todas esas cosas que no se pueden ver ni tocar, pero que existen.

En el afuera están las formas de nuestro cuerpo, las personas y las cosas que nos rodean.

La mente, donde están los pensamientos y los archivos de memorias de los humanos, es el puente que conecta nuestro adentro con el afuera y nos permite continuar cambiando más allá de la evolución biológica que terminó con la aparición del cuerpo humano.

Para que la vida fluya bien, es necesario que exista una expresión integral del adentro y del afuera, lo mismo que una armonía entre ellos; para eso, es indispensable que nuestra conciencia esté bien despierta y pueda supervisar a la mente que es la que determina nuestras acciones.

Una mente guiada por la conciencia produce ese humano maravilloso que todos tenemos el potencial de llegar a ser; ese que Osho llamara “Zorba el Buda”, el que se distingue por disfrutar plenamente del afuera, como lo hacía Zorba, el griego, y por alcanzar la sabiduría y la paz lograda por seres como Buda, Cristo, Zaratustra, Sócrates, Laotsé, Mahoma, y tantos otros iluminados que se han vuelto inmortales y servido de guías para el despertar de la conciencia en los humanos, aunque los hayamos distorsionado.

Cuando decido experimentarme como “Zorba el Buda”, a lo cual me ayuda la meditación, logro ver con gran claridad que mi vida puede convertirse en un divertido alcanzar y retirarme de uno y otro, para poder así disfrutar de las bondades que hay en los dos.

Cuando estoy como Zorba, gozando de lo que ofrece el mundo de afuera, tengo dos opciones: perderme en la mente caprichosa, sin la presencia de la conciencia, o vivir en el presente bajo la supervisión de la conciencia despierta, allá desde el fondo de mí ser. Al hacer lo primero,  me degrado y produzco solo caos; mientras que al hacer lo segundo, opero como un ser sabio y produzco acciones siempre bellas.

Cuando estoy como Buda, la conciencia está en primer plano y la mente se va. Todo es observación, no hay acciones; me convierto en un simple testigo que no evalúa ni juzga nada, mientras disfruto de gran paz y dicha.

Cuando tanto Zorba como el Buda se retiran porque me duermo a tomar el descanso del sueño, queda la entidad genética, la vida o la conciencia universal a cargo de mi cuerpo, hasta que se produce un nuevo despertar y decido volver a jugar a alcanzar y retirarme de uno y otro.

Así pues, la meditación me ayuda a comprender que la conciencia universal permite la existencia y el fluir de todo; y que cuando mi conciencia está despierta y supervisa todo, mi vida fluye de maravilla. Pero cuando se duerme y la mente queda libre, esta comienza a actuar sin su supervisión y lo que sale de mí puede ser puro caos. Por eso hoy soy plenamente consciente de que el único camino que tenemos quienes queramos gozar de una vida bella y en paz es el de la meditación.

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¡Hola! Soy Juan Adrián Karca, fundador y coordinador de GRUPO AMIGOS DE VERDAD, dedicado desde hace más de 15 años a investigar sobre el mundo interior: la mente y la conciencia. En esta Pagina web comparto lo que he aprendido en este campo. Encontrarás variados temas de AUTOAYUDAS para lograr una Vida Bella.

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